Cada año, el Día de los Patrimonios nos invita a redescubrir aquellos elementos que forman parte de nuestra identidad colectiva. Sin embargo, el patrimonio cultural, material, inmaterial y natural no puede reducirse a una celebración de fin de semana ni a una experiencia ocasional. Como historiadora y directora de Extensión Cultural de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, considero que el verdadero desafío consiste en comprender lo patrimonial como una responsabilidad cotidiana, vinculada al cuidado de los espacios que habitamos, de las memorias que compartimos y de los saberes que heredamos de generación en generación.
En una región como Biobío, marcada por su riqueza histórica, cultural y geográfica, la protección del patrimonio constituye una tarea fundamental para fortalecer el sentido de pertenencia y la construcción de comunidad. Cuando hablamos de patrimonio no nos referimos únicamente a edificios históricos, monumentos o colecciones documentales. También hablamos de oficios tradicionales, relatos familiares, prácticas comunitarias, expresiones artísticas, conocimientos locales y de la relación que las comunidades establecen con sus territorios.
El patrimonio está presente en nuestras ciudades y barrios, en las caletas y mercados, en las festividades religiosas y populares, en los paisajes y en las experiencias que construyen nuestra vida cotidiana. Por ello, su conservación, cuidado y reconocimiento requieren de una mirada integral que visibilice la relación entre cultura, memoria, educación y desarrollo territorial.
Desde 2018, la Dirección de Extensión Cultural ha asumido su compromiso, impulsando una programación permanente orientada a la formación y difusión del patrimonio. A través de talleres, rutas patrimoniales, exposiciones, jornadas audiovisuales, encuentros comunitarios y actividades educativas, hemos buscado acercar el patrimonio a distintos públicos, promoviendo espacios de aprendizaje, reflexión y participación.
A ello se suma el Diplomado en Gestión para los Patrimonios de la UCSC, iniciativa que refleja el compromiso de nuestra universidad con la formación de agentes capaces de investigar, gestionar y poner en valor los diversos patrimonios presentes en los territorios. La vinculación con las comunidades y el trabajo colaborativo con organizaciones culturales, establecimientos educacionales y actores locales han permitido ampliar la comprensión del patrimonio como un bien común que requiere cuidado y participación activa.
El desafío actual se encuentra en transformar el interés que despierta el Día de los Patrimonios en una acción sostenida durante todo el año. Necesitamos fortalecer una cultura del cuidado, la valoración y la transmisión del patrimonio, entendiendo que proteger nuestras memorias y entornos también es una forma de proyectar el desarrollo cultural y social de las nuevas generaciones.
El patrimonio cultural no pertenece únicamente al pasado. La cultura heredada es una construcción viva que se resignifica constantemente a través de las personas y las comunidades. En este sentido, es clave identificar a la educación, la investigación y la vinculación territorial como herramientas fundamentales para consolidar una ciudadanía consciente de su historia, comprometida con su identidad y capaz de reconocer el valor de aquello que nos une como sociedad, su cultura.